Responsabilidad Social
En los últimos años hemos asistido a un baile de nombres con relación a la Responsabilidad Social: Empresarial (RSE), Corporativa (RSC), de las Organizaciones (RSO), Sostenibilidad , Ciudadanía Corporativa.
En algunos casos se ha perdido la “S” de social, para dar cabida más explicitamente a la dimensión ambiental, que podría parecer excluida de una acepción estrecha: se habla entonces de Responsabilidad Empresarial o Corporativa.
Aceptando todos estos términos, y dejando de lado los debates semánticos, para construir una sociedad más justa y sostenible necesitamos responsabilizarnos todos: gobiernos, empresas, ONGs, medios de comunicación, instituciones educativas, religiosas, etc.
Por “responsabilidad” entendemos no sólo el “poner cuidado o atención” (RAE), sino también, recordando la etimología de la palabra, la “habilidad para responder”: no somos responsables sólo pasivamente, podemos responsabilizarnos de forma pro-activa, buscando soluciones para responder a los grandes retos sociales que tenemos frente a nosotros.
En cuanto a la definición formal de la RSE, la Unión Europea, en su Libro Verde de 2001 la define como “la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y en las relaciones con sus interlocutores”.
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Por otra parte, en España, el Foro de Expertos convocado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales desarrolló en 2007 con más detalle esta definición.
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